Día a Día
Hola, muy buenas noches ( independientemente del lugar que sean) a todos mis lectores, este Post lo hice inspirada en mi mejor amiga ya que ella no podía completar su tarea de Universidad ya por la poca información que aparece Internet especificada, visualice y narre esto ya para que otros que estén en busca ya sea por interés, estudios, investigación, etc. Aquí les dejo mi pequeño resumen de La Conciliación del Vaticano II y su influencia en Centroamérica( esto tendrá segunda parte ya que haré una idea mas global sobre la Influencia en Centroamérica), espero que lo disfruten la información o link de donde saque la información los dejare mas abajo por si acaso quieren verificar .
Concilio
del Vaticano y su influencia en Centro-América.
El gran acontecimiento de nuestra Era Moderna en el
ámbito de la Iglesia fue el Concilio Vaticano Segundo, convocado por el Papa
Juan XXIII y seguido y clausurado por el Papa Pablo VI.
Se pretendió que fuera una especie de "aggiornamento", es decir, una
puesta al día de la Iglesia, renovando en sí misma los elementos que
necesitaren de ello y revisando el fondo y la forma de todas sus actividades.
Proporcionó una apertura dialogante con el mundo moderno,
incluso con nuevo lenguaje conciliatorio frente a problemáticas actuales y
antiguas.
Ha sido el concilio más representativo de todos. Constó de cuatro etapas, con
una media de asistencia de unos dos mil Padres Conciliares procedentes de todas
las partes del mundo y de una gran diversidad de lenguas y razas.
Papa Juan XXIII La reforma interior Paulo VI de la vida
eclesiástica y la búsqueda de un camino nuevo para tratar de conciliar a los
cristianos separados de la unidad católica de la Iglesia. Fue convocado por el
Papa Juan XXIII en 1962 y clausurado por el Papa Paulo VI en 1965. Se propuso
actualizar la vida de la Iglesia sin definir ningún dogma. Trató de la Iglesia,
la Revelación, la Liturgia, la libertad religiosa, etc. Recordó el Concilio la
llamada universal a la santidad.
El Concilio Vaticano II es el hecho más decisivo de la
historia de la Iglesia en el siglo XX.
El Concilio se convocó con el fin principal de:
- Promover el desarrollo de la
fe católica.
- Lograr una renovación moral de la vida cristiana de
los fieles.
- Adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades
y métodos de nuestro tiempo.
Tras un largo trabajo concluyó en 16 documentos, cuyo
conjunto constituye una toma de conciencia de la situación actual de la Iglesia
y define las orientaciones que se imponen.
Las características del Concilio Vaticano II, son Renovación y
Tradición.
Los
16 Documentos del Concilio Vaticano II
1. Cuatro
Constituciones.
Constitución: es un documento que posee un valor
teológico o doctrinal permanente.
A) La Iglesia, "Luz de las naciones".
"Lumen Gentium".
La Iglesia es el pueblo de Dios, en el cual todos los
cristianos son responsables y solidarios. María es madre en la Iglesia.
Nació de un deseo de la Iglesia misma para renovarse en
su misión de salvación. En la constitución el Pueblo de Dios está presente en
primer lugar; no interviniendo la jerarquía más que en segundo lugar y al
servicio del primero. Todos misioneros, todos responsables.
La autoridad: un servicio.
El obispo: pastor querido por Cristo.
La colegialidad de los obispos: solidaridad y
responsabilidad universales.
La Iglesia: comunión, institución, misión.
B) La Sagrada Liturgia
Oración litúrgica y sacramentos piden la participación
activa de todos.
La renovación litúrgica se remonta hasta Pío X. Toma su
base y prolonga la Encíclica de Pío XII "Mediador Dei" (1947) sobre
la liturgia. Afirma que en la liturgia, Jesucristo mismo obra como sacerdote,
unido a todos los bautizados. El fin esencial de la reforma litúrgica es
obtener la participación activa de todos, la cual es "la fuente primera e
indispensable donde los fieles deben obtener un espíritu verdaderamente
cristiano". La liturgia tiene una parte inmutable, la que es institución
divina y otras partes sujetas a cambios que pueden variar en el curso del
tiempo, incluso deben, si se han vuelto inadaptadas. (Art. 21). El misterio
Pascual es el corazón de la liturgia. La Constitución insiste sobre el lugar
primordial que debe dársele a la Palabra de Dios. La Constitución revisó la
liturgia de todos los Sacramentos.
C) La Iglesia en el mundo actual. "Schema XIII" - "Gaudium et spes".
La comunidad cristiana se reconoce solidaria del género
humano y de su historia. Quiere salvar al hombre en su totalidad.
En esta Constitución la Iglesia ha querido hoy considerar
al mundo en todas sus expresiones: cósmicas, humanas, históricas. Afirma que la
Iglesia es solidaria, íntimamente solidaria con el género humano. Constata que
ante los formidables cambios que sacuden a este mundo, muchos hombres se
interrogan. Afirma que se debe reconocer la "igualdad" fundamental de
los hombres. Explica lo que la Iglesia puede hacer para ayudar a los hombres.
Aborda 5 problemas que cree urgente:
1. la familia.
2. la cultura.
3. la vida económico - social.
4. la vida política.
5. vida internacional.
D) La Revelación Divina. "Dei Verbum"
Los impulsos “escriturísticos”
cobraron impulso decisivo con León XIII, Pío X, Benedicto XV y más tarde Pío
XII. Se pasó de un excesivo a pegamiento a la palabra material del texto a una
penetración más profunda de los hechos y dichos de Dios como portadores de un
mensaje de salvación para los hombres. Se propuso una interpretación desde un
ángulo contextual y no meramente textual de la palabra escrita.
2. Los nueve
decretos.
Decreto: es una decisión o un conjunto de decisiones que
tienen un alcance práctico normativo o disciplinar.
A) La actividad misionera de la Iglesia.
La Iglesia debe insertarse en todos los grupos humanos
respetando sus condiciones sociales y culturales.
B) Vida y ministerio de los sacerdotes.
Los sacerdotes, cooperadores de los obispos, son
servidores de Cristo y de sus hermanos para la palabra de Dios, el don de los
sacramentos y la constitución de la Iglesia.
C) Renovación de la vida religiosa.
Retornó a las fuentes evangélicas y participación en la vida
de la Iglesia son las condiciones de vitalidad de las órdenes religiosas.
D) La educación cristiana.
Todo hombre tiene derecho a educación. La familia es la
primera responsable.
E) La misión de los obispos.
Los obispos participan en el cuidado de todas las
Iglesias.
F) Formación de los sacerdotes.
A toda la comunidad cristiana incumbe el deber de
suscitar vocaciones.
G) Apostolado de los seglares. "Apostolicam actuositatem"
Los laicos tienen, por su unión con Cristo, deber y
derecho de ser apóstoles.
La vocación cristiana es por su misma naturaleza,
vocación también para el apostolado. El deber y el derecho del seglar al
apostolado derivan de su misma unión con Cristo Cabeza. Insertos por el
bautismo en el Cuerpo Místico de Cristo, robustecidas por la confirmación en la
fortaleza del Espíritu Santo, es el mismo Señor el que los destina al
apostolado. Las circunstancias actuales piden un apostolado seglar mucho más
intenso y más amplio.
H) Las Iglesias Orientales Católicas.
La variedad en la Iglesia no daña su unidad, sino que
manifiesta su riqueza espiritual.
I) El ecumenismo. "Unitatis Redintegratio"
Promover la restauración de la unidad entre todos los
cristianos.
Las primeras iniciativas nacieron de los protestantes. El
impulso decisivo por parte católica vino de Juan XXIII, que en 1961 creó el
Secretariado para la Unidad de los Cristianos. Frutos del movimiento ecuménico
son: la re valorización católica de la lectura de la Escritura, la revisión de
la Institución demasiado autoritaria y uniforme y el uso de obras escritas por
teólogos protestantes.
3. Las tres
declaraciones
Declaración: es la expresión de una etapa en la
investigación y la aclaración.
A) La libertad religiosa.
La verdad no se impone más que por la fuerza de la
verdad.
B) Los medios de comunicación social.
Prensa, cine, radio, TV, deben contribuir a la justicia y
a la verdad.
C) Las relaciones de la Iglesia con las religiones no -
cristianas.
La Iglesia mira con estima las demás religiones, porque
contienen una parte de verdad. Rechaza toda discriminación racial o religiosa.
Relación de
los documentos de Vaticano II clasificados por tipo y fecha:
Constituciones:
Constitución sobre la Sagrada Liturgia
Constitución dogmática sobre la Iglesia
Constitución pastoral
sobre la Iglesia en el mundo actual
Constitución dogmática sobre la divina revelación.
Declaraciones:
Declaración sobre la educación
Decreto sobre la relación de la Iglesia con las
Religiones no cristianas
Declaración sobre la libertad religiosa
Decretos:
Sobre los Medios de Comunicación Social
Decreto sobre el Ecumenismo
Sobre las Iglesias Orientales Católicas
Decreto sobre el ministerio y la vida
sacerdotal
Decreto sobre la acción misionera de la Iglesia
Decreto sobre el oficio pastoral de los Obispos en la
Iglesia
Sobre la Formación Sacerdotal
Sobre la Adecuada Renovación de la Vida Religiosa
Centro-América es la región
geográfica dentro del continente Americano comprendida por América del Sur y América
del norte, está rodeada por el océano pacifico y el océano atlántico. Está
conformado por siete países políticamente independientes: Guatemala, Belice,
Hondura, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
Su
extensión territorial es de 522 760 km² y su
población es de 44 671 601 aproximadamente.
El canal de Panamá facilita la
comunicación marítima entre el océano Atlántico y el océano
Pacífico.
Religión
en Centro-América
Según
una encuesta hecha por CEPAL en 2010, la religión predominante es la cristiana con
un 87%; la más practicada de sus denominaciones es la católica con un
49%, se puede mostrar por las procesiones, tradiciones y costumbres de cada
país, un 36% son iglesias protestantes en su mayoría Pentecostales
seguidas por otras denominaciones cristianas (mormones, adventistas, etc.) con
un 1.6%. Las religiones indígenas, el budismo, islamismo, judaísmo, etc… con un
2%, un 0.4% de personas que no contestaron la encuesta o no sabían o alrededor
de 11% se declaró sin religión.
Influencias
en América Central
La conformación de la CEG se inscribe en un
movimiento eclesial latinoamericano más amplio, y si nos remontamos a siglos
pasados, a un movimiento misional mesoamericano, de búsqueda de la colegialidad
episcopal emprendida por los pocos Obispos residentes en la región. Hay que
señalar que los esfuerzos para lograr una actuación colegiada de los Obispos en
la región mesoamericana tiene antecedentes remotos muy elocuentes: ya en el
siglo XVI, Obispos de México, Guatemala, Honduras y Nicaragua se reunían en las
llamadas “Juntas Episcopales”, a veces todos, a veces por pequeños grupos de
dos o tres, para tratar y discutir temas y problemas de interés común; fue un
siglo de mucha colegialidad episcopal y eclesial. Estas reuniones constituían
un gran acontecimiento eclesial, dadas las dificultades geográficas, de
comunicación y de medios, que impedían que esto se hiciera con relativa
frecuencia. Realizado el Concilio de Trento (1542-1563) estas “Juntas”
disminuyeron o desaparecieron. Con la Independencia centroamericana (1821) y
las reformas-dictaduras liberales en el último tercio del siglo XIX, las
Iglesias centroamericanas vieron la necesidad de aunar esfuerzos en beneficio
de sus respectivas parcelas eclesiales. La Sede Apostólica por medio del
Cardenal Secretario de Estado, encomendó hacia 1884 a Mons. Bernardo Augusto
Thiel, Obispo de San José de Costa Rica, que reuniera al escaso Episcopado de
Centro Amé- rica: Un Arzobispo de Guatemala, un Obispo de El Salvador, uno de
Honduras y otro de Nicaragua, para que estudiaran los problemas pastorales
comunes de la región; sin embargo, por motivos políticos fue imposible llevar a
cabo dicho proyecto. Posteriormente el encargo se le encomendó al Obispo de San
Miguel, en El Salvador, Mons. Juan A. Dueñas y Argumedo en 1919, y la reunión
tuvo lugar en San Salvador, en el Seminario Nacional de San José de la Montaña.
Hacia 1941 se lleva a cabo una de las
primeras reuniones formales de Obispos centroamericanos, con ocasión de la
preparación del Congreso Eucarístico de El Salvador (20 de noviembre de 1942),
se reúnen todos los Obispos centroamericanos una mañana completa, para estudiar
problemas comunes relacionados con el Seminario, Evangelización, Catequesis,
propaganda del protestantismo, y otros más. Luego vendrían nuevas y sucesivas
reuniones y asambleas, que se fueron instituyendo y formalizando
progresivamente. Todo esto mucho antes de la primera Asamblea General del
Episcopado Latinoamericano en Río de Janeiro en 1955. En la convención
centroamericana de Obispos (en septiembre de 1955) se determinó la creación
formal del “Consejo Permanente Episcopal Centroamericano” (CEDAC), que desde
hacía algunos años se venía reuniendo, para tratar de los asuntos que fueran de
interés para el bien de la Iglesia Católica en el Istmo centroamericano. El
promotor y animador de esta experiencia que se prolongó posteriormente en el
SEDAC (Secretariado Episcopal de América Central), fue el dinámico Arzobispo de
San Salvador, Mons. Luis Chávez y González. Esta reunión de la que también da
cuenta el libro primero de las Actas de la CEG, tuvo como tema fundamental la
realización del Congreso Eucarístico Centroamericano, que en principio habría
de llevarse a cabo en Guatemala en febrero de 1957, tal como lo había
determinado la convención de Obispos Centro-Americanos en Septiembre de 1955.
Esto nos muestra que los Obispos guatemaltecos como cuerpo colegial van
surgiendo en el fervor de un movimiento centroamericano de animación de la
colegialidad episcopal y de la pastoral en general.
Influencias
en El Salvador:
El Salvador, armados con las nuevas ideas
generadas por el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín, fueron
factores fundamentales en el desarrollo del movimiento cristiano
revolucionario, que luego llegó a ser un movimiento popular amplio, y, finalmente,
sirvió como apoyo vital para las organizaciones político-militares que
conformaron el FMLN. Sin el trabajo temprano de estos audaces líderes
religiosos, el movimiento popular y revolucionario de El Salvador no hubiera
llegado a ser tan poderoso como lo fue.
Aunque la guerra civil en El Salvador empezó
en 1980, cuando se formó el FMLN, el conflicto Salvadoreño se originó una
década antes, en 1970. Este fue el año en que la Asamblea Legislativa celebró
un congreso para discutir la reforma agraria, el Padre “Chencho” Alas fue
secuestrado y abandonado en una montaña inmediatamente después de su
presentación en el congreso, el Padre Nicolás Rodríguez fue asesinado por las
fuerzas de la derecha, y Monseñor Luis Chávez y González inauguró la Primera Semana
de Reflexión Pastoral con el objetivo de aplicar las conclusiones del Concilio
Vaticano II y la Conferencia de Obispos del CELAM en Medellín. Fue en 1970
cuando comenzó en serio el conflicto entre la Iglesia de El Salvador, que había
adoptado una pastoral liberacionista, y la oligarquía, que quería mantener su
monopolio sobre el poder económico y político. Las dos organizaciones
político-militares que eventualmente se convertirían en las más influyentes del
FMLN. Las FPL y el ERP, también surgieron en 1970, pero en ese año eran grupos
pequeños con pocos recurso y miembros. En ese mismo año, los sacerdotes y
monjas de la Iglesia Católica salvadoreña comenzaron a despertar y a organizar
a los pobres del país para luchar por sus derechos políticos y económicos.
En primer lugar, los cambios ideológicos que
llegaron a la Iglesia de El Salvador en 1970, en gran parte, procedieron del
extranjero. Líderes de la Iglesia en El Salvador fueron despertados, o
concientizados, por las nuevas ideas que nacieron del Vaticano II y de
Medellín. Estas ideas fueron promovidas por algunos sacerdotes extranjeros en
El Salvador, como Juan Macho y Bernardo Boulang. Las nuevas ideas crearon una
pastoral que fue autorizada por el arzobispo de El Salvador y formalizada en la
Primera Semana de Reflexión Pastoral. Estas ideas, por supuesto, no hubieran
tenido un impacto influyente en El Salvador si los sacerdotes y monjas
salvadoreños no hubieran sido receptivos. Aunque varios obispos conservadores,
como Pedro Aparicio de San Vicente (el obispo del Padre Rodríguez), se
opusieron fuertemente a la nueva pastoral, un pequeño ejército de monjas y
sacerdotes difundieron la teología de la liberación por todo el país.
Influencias
en Guatemala:
En 1534 (s. XVI) se nombró el primer Obispo
de Guatemala en la persona del Licenciado Francisco Marroquín, y Guatemala
constituyó una sola Diócesis, primero como obispado y luego como arzobispado,
hasta 1928, con cambios territoriales sucesivos; entonces con tres diócesis, la
Provincia Eclesiástica de Guatemala asumía una fisonomía nueva1 . Este esquema
correspondía en parte a una propuesta anterior, formulada ante la emergencia
pastoral en la que se vio sumida la Iglesia en Guatemala en el tiempo liberal,
de modo que el 10 de agosto de 1910 el Arzobispo de Guatemala Dn. Ricardo
Casanova y Estrada, de acuerdo con su Cabildo Catedralicio, envió al Vaticano
un informe sobre la Provincia Eclesiástica de Guatemala, en el que se contenía
un plan de división de la misma en tres grandes Diócesis (Arqui-diócesis de
Guatemala, Los Altos de Quetzaltenando y Esquipulas), tanto para su mejor
gobierno como para responder a las urgencias pastorales del tiempo. Para esas
fechas era casi incomprensible que un amplio territorio estuviera encomendado
únicamente a la solicitud pastoral de un solo obispo. Buena parte de las
últimas décadas del siglo XIX, Guatemala las pasó sin su Arzobispo, como
consecuencia de las sucesivas expulsiones del Ordinario de Guatemala y su Auxiliar
entre los años 1871 y 19282. Ya en el siglo XX, las cosas no cambiaron mucho, y
la permanencia de los Arzobispos de Guatemala en su sede, estaba gravemente
condicionada, cuando no amenazada, por las arbitrariedades de los regímenes de
turno. Toda la primera parte del actual siglo XX, Guatemala, como Provincia
Eclesiástica, sólo pudo contar con un Arzobispo para la atención pastoral de
todo el extenso territorio que hoy comprende la República de Guatemala. Fueron
años en los que los regímenes liberales habían reducido por la fuerza de leyes
arbitrarias los espacios de la Iglesia a mínimos que apenas posibilitaban una
débil y muy desarticulada organización. Era impensable hablar de reunión de
Obispos. En 1921 fueron creadas dos diócesis más, la de los Altos de
Quetzaltenango y el Vicariato de La Verapaz y el Petén, con sede en Cobán, pero
no se les proveyó de Obispo residencial sino hasta 1928; desde entonces en
Guatemala residían tres Obispos titulares, que fueron los impulsores de la
reorganización eclesial y pastoral en Guatemala. Ellos fueron: Mons. Luis Durou
y Suré, CM, Arzobispo de Guatemala, Mons. Jorge García y Caballeros, Obispo de
los Altos (ambos consagrados juntos el 11 de noviembre de 1928), y Mons. J.
Luis Montenegro y Flores, Obispo de La Verapaz, con sede en Cobán; ellos podrían
ser considerados como la primera Conferencia Episcopal de Guatemala.
los Obispos de Guatemala inician la
elaboración de su primer “Plan de Apostolado” para el período comprendido entre
julio de 1961 y 1962, a petición de la Comisión Pontificia Para América Latina;
en dicho plan se establecía crear en cada Diócesis una Academia Catequística y
pedir para este fin una ayuda económica; se estableció igualmente un Plan
Nacional de lo que entonces se conocía como Sociedad “Charitas” de Beneficencia
o “Charitas Guatemala”, iniciando los trámites para solicitar su personería
jurídica y elaborar sus Estatutos. Todos estos son pasos que marcan el caminar
en la organización nacional de la pastoral y los servicios. Algún Obispo
propuso en la misma reunión la disposición de pedir a la Santa Sede el visto
bueno para ordenar seglares de diáconos, en donde no hubiese sacerdotes a fin
de que la Iglesia llegase a todos los pueblos. Este aspecto remitido a Roma,
quedó en suspenso mientras se esperaban las disposiciones que podían emanar del
Concilio Vaticano II.
enlaces:
https://elfaro.net/es/201501/academico/16465/Acci%C3%B3n-Cat%C3%B3lica-el-Concilio-Vaticano-II-y-el-Surgimiento-de-la-Nueva-Izquierda-en-El-Salvador-(1950-1975).htm
https://elfaro.net/es/201506/academico/17111/La-iglesia-popular-salvadore%EF%BF%BDa-en-los-a%EF%BF%BDos-70.htm
http://www.es.catholic.net/op/articulos/25245/cat/949/concilio-vaticano-ii-anos-1962-1965.html
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